domingo, 15 de decembro de 2019

El Pulmón del Mundo #COP25


1

—¡Cuánta luz de repente! 

Nana mira hacia arriba y se encuentra con un techo repleto de plafones. Parpadea varias veces y ve chiribitas. Le aprieta la mano al niño para no perder el equilibrio, pero él aprovecha para soltarse. Da un tironcillo se echa a correr. Voltea la cabeza y deja la lengua fuera para que se vea lo cansado de la carrera.

—¡Ueeeh, llegué yo primero! 
Con los brazos en alto Jorge celebra haber conseguido la única mesa libre del burguer. 

2

El resto de los primos va llegando. Atraviesa la multitud de niños que abren sus fauces para devorar carnaza. Nana no recuerda haber visto tanto enano junto desde sus tiempos de comedor escolar. Esto está hasta los topes, claro que se acaba de estrenar Frozen 2, piensa. Pero a una amiga que se quedó en Madrid le escribe: “Las madres se pasan la vida en el centro comercial ¿Seguro que quieres ser una de ellas?” Y le da al avioncito de enviar en WhatsApp. Cuando va a guardar el teléfono, vibra: “No todas, espero. Hahaha. Pues en Lavapi estamos como Dios, casi no hay gente por la calle”. Por un momento su amiga le parece la soltera empedernida que no quiere traer hijos a este planeta que se autodestruye, y ella la matriarca de esta selva. 

3

—Eso es, vou deixar constancia de que pasei a ponte entre salvaxes.*

Se dispone a hacer una foto de esa escena con su IPhone SE, el modelo vintage o barato, según con quien se hable. Hace equilibrios con la rodilla pegada a la única silla que permanece en su sitio. El resto se acaban de convertir Obstáculos Voladores Bien Identificados en el ‘corre que te pillo’ improvisado por su camada. Miguel, Ana y Sergio ya estaban mayorcitos, pero esta tarde de repente tienen la edad de Jorge. 

—¿No le sacarías la cara a los niños? —
Tere la asusta por detrás. 

—Claro que no, mira. 

4

—¿Os gustó?

Ana pregunta mientras termina de echar el agua de un botellín de plástico en un vaso.

—Elquééeeeoh — responde Miguel con la boca llena.

—Qué vai ser, a peli.

Nana suspira al asegurarse de que la madre de Miguel estaba distraída. 

—A mí se me queda grande, pequeña, quiero decir.

Sergio refuérza que en esto ya está del lado de los adultos. 

—Martín, no comas con la boca llena.

Sonia que vino desde Vigo para ver a los primos picheleiros.

—Jorge, Jorge, estate quieto. Como no comas derecho no hay postre. 

A Tere aún le queda vocabulario venezolano en su habla cotidiana.  

— A mi fmeffencantó. 

—AHHHHY, que me cuspes.**

—¡JORGE!

Tere se levanta y recoge el mini plumífero del niño, pero en vez de regañarle ora vez coge el ketchup y le echa un poco más a las patatas que comparten en una bandeja grande de plástico rojo. 


—¿Quién quiere más Cola? 

Nana se levanta.

—Voy a rellenar. 

—Ay no te conté.

Rosi habla bajito con voz cómplice. Al final Miguel sí se anotó a oratoria.
  
—Prima ¿Me traes otro pitillo?

Jorge se lleva la mano a la boca como hace cuando dice una grosería. 

Ana lo mira.

—Es pajita, tonto. 

—¡Ana, no se insulta a tu primo!

Es Sergio quien se pone rojo y Rosi mira a Nana y le indica que está en la edad del pavo 

—Justo hicimos uno el otro día hicimos uno. 

—¿De qué iba Miguel? Cuéntale a Nana. 

—Del cambio climáffft.

—Cierra la boca y traga primero.
La madre lo interrumpe, luego asiente para que continúe. 

—Climático… Ahhhh, casi me ahogo, tío. 

—Yo quiero ir a recoger plástico en verano, a ver si me dejan. 

Mily muy despacio para el tenedor con un bocado de lechuga y devuelve a su hija una mirada cariñosa.

—Cuando seas más grande sí. 

—Es que su influencer lo hace, huhu. 

Desvela su hermano. La madre mira a Sergio muy seria. 

—¡Mentira! ¡No es por eso!

—¿Entonces por qué, Greta?

6

—Yo también quiero. 

Jorge empieza a techarse hacia atrás a saltitos en la silla platicos de la que se escurre, no la llena y le queda muy baja. Después levanta el dedo como en cel cole para ara pedir palabra.

—En clase vimos que el cogote del mundo se está derritiendo.

Chupa la yema del dedo índice con la lengua  y luego presiona su hamburguesa hasta que consigue que semillas semilla de sémola se le peguen. Lleva un rato así que su pan ya parece la luna llena de cráteres. 

—Y que vamos a ir en barco al colegio jaja. 

—Jorge, no se bromea con eso. 
—Vas a conocer a Frozen de verdad, haha. Tan obsesionado que te tiene. 
Ana parece pequeña. 

—El cogote no, es que se le fríe el cerebro. 

—¡Miguel! Explícale a la prima lo que hablásteis. 

El niño se pone serio aunque en el fondo de sus ojos brilla la pillería. 

—El Amazonas se quema. 

El mayor de todos, Sergio, parece cuestionarse algo por primera vez. Levanta la barbilla y se le cae de la comisura de la boca una hebra de zanahoria enchungada en una salsa blanquecina. 

La mesa se convierte en una sola carcajada, Miguel bracea sin dejar de mirar a su madre y se le cae un tenedor.

—¡Alaaa!

Dice Ana, la única que se baja a recogerlo. 

7

Jorge dice que quiere más Cola, y Nana se levanta y va con él a la máquina sin pensarlo dos veces. 

—¿Sabes una cosa? 

El pequeño se pone serio. 

—El abuelo dice que es mentira.

—¿El qué ? 

—Que el mundo se acaba.

— Dice que eso que salía en la tele del fuego... 

— ¿Qué fuego? 

—Lo de la Amazonias. 


—Lo del Amazonas. 

—Eso. Que el pulmón del mundo que ten Galicia, que nós temos un deles queimándose todos os veráns e non se acaba o mundo.***

—Qué bo. É certo. 




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* Eso es, voy a dejar constancia de que pasé el puente entre salvajes. (Nota de la autora. Traducción del gallego)

**Que me escupes. (Nota de la autora. Traducción del gallego).


***Que el pulmón del mundo que tiene Galicia, que nosotros tenemos uno de ellos se quema cada verano y que no se acaba el mundo.

mércores, 9 de outubro de 2019

Fogar, doce lar.


Porque escribir es habitar el tiempo: presente, pasado y futuro.  

mércores, 2 de outubro de 2019

Poética

Pienso que el tiempo no se puede aprehender, pero me acerco a esa quimera cuando escribo. Las puntitas, mis yemas, tocan el narrar en sí, el verbo - carne de mi sangre - hecho tempo tejido de(l) tiempo que crea la realidad de la que nacen las palabras que conforman este pienso. 

Quizás, si me distancio, sueño que capto luz, la mayoría de las veces se escapa, es un reflejo mojado, neón sobre el asfalto... Y yo me distraigo hasta dar con otra idea que cree que fui caminando hasta lo que seré. 

Hay personas que no pueden mirarse en el espejo, a mí me gusta esa transferencia que simula transfiguración, ¡trascendencia... tschhh... mierda!

A lo mejor es sólo una cuestión de género, porque como dijo Barbey D'Aurevilly "para los dandis como para las mujeres parecer es ser", pero se equivocaba. Yo he venido aquí a hablar de mi verdad. 


Y no importa


"No sé nada del valor de lo que puedo escribir"

Natalia Ginzburg

xoves, 26 de setembro de 2019

As de espadas

"Y en medio del desastre me aferré a dos abstracciones peligrosas: mi optimismo oscuro y la certeza de que, entre la espada y la pared, siempre podía elegir la espada"

Leila Guerriero

luns, 2 de setembro de 2019

Yo quiero


Yo quiero escribir sobre el placer de dar una puñalada en una noche de lluvia, 
la locura del alcohol en la sangre 
y el miedo dulce que me reconforta.

Félix Francisco Casanova

luns, 15 de xullo de 2019

2

 ¿Cómo contar una historia mientras se está contando otra? 

Ricado Piglia

"Los caminos de la expresión tanto como los de las ideas permanecen abiertos para quien se arriesgue a su soledad."

La febril construcción de marcos 'ad hoc' para el arte de consumo -sin ningún doble sentido ni mala intención en esto último- nos ha estado llevando, no a una superación de límites físicos o temáticos de lo creativo, sino más bien a una simplificación de contenidos y compromisos. Y esto es tan palpable que sólo falta que caiga en gracia prescindir de los marcos como máxima expresión de este gesto, del sometimiento a ellos; algo así como decir: ya no hacen falta los marcos porque todo nace enmarcado; en este supuesto, la fiebre del desprecio lo inundaría todo.


Como siempre en circunstancias semejantes, salta a la vista que las cosas, si no falsas, sí que resultan fingidas, pero también es verdad que los caminos de la expresión tanto como los de las ideas permanecen abiertos para quien se arriesgue a su soledad.

Isidoro Valcárcel Medina

domingo, 10 de febreiro de 2019

"Esta es una escena por la que un marinero daría sus ojos"


Esta es una escena por la que un marinero daría sus ojos. El barco es ignorado. El iceberg asciende y de nuevo se hunde; sus vítreas cumbres corrigen elipses en el cielo. Esta es una escena donde quien pisa las tablas se vuelve torpemente retórico. Es tan ligero el telón que podrías subirlo con las más finas cuerdas, espirales de viento que la nieve ofrece. La lucidez de estas blancas cumbres compite con el sol. Su peso el iceberg desafía sobre un escenario cambiante y resiste y observa.


Este iceberg labra sus facetas desde dentro. Como joyas de una tumba se salva a sí mismo, siempre, y sólo a sí mismo se embellece, y tal vez a las nieves que tanto nos sorprenden flotando sobre el mar.

Elisabeth Bishop