mércores, 9 de decembro de 2015

" You must keep talking"


  
Christopher Wool 


(...)Una palabra que como en todas las relaciones son determinadas por una forma de entender el cuerpo humano, la voz, el peso de la voz en la letra que hoy proponemos, y su lugar de cara al receptor, “hacerse publico es el acto fundamental de toda ontología política”, dice Sloterdijk. La sociedad de la medialidad, de las jergas es también, paradojícamente, la sociedad de la palabra. Una sociedad de palabras sin palabras, palabras negadas, palabras canceladas, palabras que no importan. La poesía responde en las palabras, (...)

Ana Gorría 

 
(...)
the resistances of language you must keep talking my analyst tells me. But to combat the swaying silence of a winter night in Nono's kitchen under the clandestine glare of the forty-watt bulb that is looped up over the red-and white checked oilcloth on the table by a knotted cord and seems to be always slightly (like leaves on a keen and distant mountainside) vibrating though everything else in the world is still, talk is not it. 

Anne Carson 

"Mirada frontal, mirada de púgil" *




A wound gives off its own light
surgeons say.
If all the lamps in the house were turned out
you could dress this wound
by what shines fom it.

Fair reader I offer merely an analogy.

A delay.

{...}

What is being delayed?
Marriage I guess. 

Anne Carson 



Ser el ganador es una vulgaridad

*
 Pero nadie sabe que uno piensa cuando boxea.
Piensa en una caja de música de niños
y una esposa en trámites de divorcio.
Sentada Dios sabe dónde. 
Dos ojos neutros en trámite de divorcio. 
 
Carlos Martínez Rivas
en Años diez*revista de poesía, número dos, Madrid, Otoño MMXV 


[*Título dunha entrevista a Alberto García-Álix. Dato de Alba Cid]



Deriva



¿Por qué no me arrojo desde este acantilado en el que enferma de luna pasa horas acostada? 
Sé que estos días me ofrecen asesinato como único futuro. No sólo los dedos sigilosos del frío me alejan de la acción, haciéndome aceptar la hipócrita esperanza de que puede haber algún remedio. Como Macbeth, no dejo de recordar que yo soy su anfrititona. Es pues el desayuno de la mañana, más que la sangre futura, lo que me ordena una paciencia fatal. La naturaleza, ramera perpetua, distrae con lo inmediato. Semejante falacia vuelve mis ojos huidizos, y surcando la cosquilleante hierba, me arrastro de vuelta a mi cama. 

 Elisabeth Smart