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domingo, 27 de maio de 2012

"Futilidad en el Key West"

Estaba echado en el sofá, a punto de dormirme, cuando imaginé una pequeña figura dormida en un sofá idéntico al mío. "¡Despierta, hombrecillo, despierta!" grité. "Aquella a la que esperas está surgiendo del mar, envuelta en espuma, y pronto llegará a tierra. Bajo sus pies, el jardín de la melancolía se tornará de un verde intenso y las brisas serán tan suaves como el aliento de los bebés. Despierta, antes de que esta criatura de las profundidades desaparezca y se quede todo en blanco, como el dormir". Con qué duro empeño trato de despertar al hombrecito, con qué duro empeño duerme. Y la que surgió del mar, pasado ya su momento, qué dura se ha vuelto, qué duros esos ojos ardientes, esa cabellera en llamas. 



Mark STRAND, Casi invisible, Visor, 2012. 
Imaxe: Antía Otero (na imaxe hai un collage meu portada do fanzine zapatiños motot #1)

"Una carta de Tegucigalpa"


Querida Henrietta, ya que tuviste la amabilidad de preguntarme por qué ya no escribo, trataré de responderte lo mejor que pueda. En los viejos tiempos, mis pensamientos destellaban como chispas diminutas en la semioscuridad de la consciencia y los transcribía, y página tras página brillaban como una luz que llamaba mía. Me sentaba a mi escritorio asombrado por lo que acababa de suceder, e incluso cuando veía las luces apagarse y mis pensamientos se convertían en pequeñas reliquias sin sentido en el crepúsculo de tanta promesa, seguía asombrado. Y cuando desaparecían, como sucedía inevitablemente, estaba listo para comenzar de nuevo, para sentarme en la oscuridad durante horas a esperar aunque fuese una sola chispa, aunque supiera que casi no arrojaría  ninguna luz. De lo que no me había dado cuenta entonces, y ahora sé demasiado bien, es que las chispas llevan en su interior el deseo de ser aliviadas de su carga de claridad, Y ésa es la razón por la que ya no escribo, por la que la oscuridad es mi libertad y mi felicidad.



Martk STRAND, Casi invisible, Visor, Madrid, 2012.
Imaxe:  autorretrato no escuro

"Érase una vez una fría mañana de Noviembre"

Abandoné los campos soleados de mi vida diaria y descendí al interior de la montaña hueca, y allí descubrí, en toda su gélida gloria, el castillo de cristal de mi otra vida. Podía ver a través de él y más allá. ¿Pero de qué me servía? Era perfecto, irreductible y sin valor alguno salvo por el hecho de que existía. 

Texto: Mark STRAND, Casi invisible, Visor, Madrid, 2012
Imaxe: miña.