Amosando publicacións coa etiqueta Lolita. Amosar todas as publicacións
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luns, 5 de setembro de 2016

(Algo moi antigo que atopei polos caixóns)

Humbert Humbert e Lolita discuten na imaxinación do home:

Non, non teño o sono cambiado
indícao o meu corazón máis forte
na porta deste medo latexa.

Non quere morrer so:

-Gústoche? Quéresme?
-Cantos anos tes?
-Iso non importa
-Impórtame a min
-Non che importa até que petan na porta meus pais, escóndeste debaixo do pupitre.
-Non te pases, isto non é un cole
-Pois deixa de xogar á profesora. 

luns, 24 de agosto de 2015

Anel de pedida



Algún día se irán a pique juntos
y juntos descansarán sus cuerpos para siempre.
Habrá unos pocos aflijidos,
para la ley será un alivio,
pero para Bonnie & Clyde será la muerte.

Bonnie Parker 



Fala Humbert Humbert:

Roubarcho todo,
o que levas por dentro e o que levas por fóra.
Vestirme de ti, que non sabes quen es
azul ou rosa.

Roubarche as posibilidades para darche seguridade
pedíndote,
permiso que te cega máis do que estás.

Choverá arroz,
si, despois.

Serei a que resiste
dentro da nube de diamante
non terás que decantarte. 

Choverá arroz,
si, despois.
*
Sairá o arco
da vella, si,
iso é o que son.


domingo, 27 de xullo de 2014

Cegueira sonámbula azul merda

Capa da novela de Essie Fox
            
Also, sleepwalking is super 80s.
 
This whole "never wake a person while they're sleepwalking" feels like a private joke that went too far
 
Cuando era pequeño pensaba que acabaría saliendo con una persona completamente ciega, o convirtiéndome en una persona completamente ciega, porque me dolía mucho ver el mundo. A veces todavía me vendo los ojos e imagino que se quedan de esa manera, como Ruth Aldine. Creo que me gusta la gente que huele realmente bien. Y cerrar los ojos. O quizás no me gusta tener que verlo todo. Disfuncionalidades sanas, no como no poder subir unas escaleras.

Y luego está la gente que saluda al entrar al baño.
David Haller

The Sleepers (les dormeurs)
"I asked people to give me a few hours of their sleep. To come and sleep in my bed. To let themselves be looked at and photographed. I took photographs every hour. I watched my guests sleep".
Sophie Calle
 
The initial impetus for this project stemmed from a request from one of Calle's friends to sleep in her bed. This started the artist thinking about the boundaries between public and private space and the activities that are carried out within them, and she began asking friends and strangers to sleep in her bed for an entire week. As with all of Calle's installations from this period, she devised strict parameters in which she operated and would record the events that unfolded both with photographs and text, which she then assembled to produce the finished work: "I contacted 45 people by phone: People I didn't know and whose names were suggested to me by common acquaintances, a few friends and residents of the neighborhood whose work called on them to sleep during the day: the baker for instance. I intended my bedroom to become a constantly occupied space for eight days, with sleepers succeeding one another at regular intervals. 29 people finally accepted. Among these five never showed up: an agency baby sitter and I took their places. 16 people refused either because they had other commitments or the thing didn't agree with them. The occupation of the bed began on Sunday, April 1, at 5pm and ended on Monday , April 9, at 10am. 28 sleepers succeed one another. A few of them crossed each other. Breakfast, lunch, or dinner were served depending on the time of day. Clean bedsheets were provided at the disposal of each sleeper
On Sophie Calle "The Sleepers"
 
Tuve diecinueve pesadillas;
Soñaba que era Denis Lavant
y Leos Carax arruinaba mi mejor actuación
con su peor idea.
Veía en mis sueños
diecinueve seres en una sala de cine
riendo a carcajadas cada vez que yo abría la boca,
se acaloraban y reían,
gritaban pataleando
sobre sus puestos de la fila diecinueve,
se atragantaban con sus  comidas y reían,
se ahogaban y reían,
y aullaban
y suspiraban  
y no.

Diecinueve cuchillos iluminan mis ojos
y rasguñan mi alma.
Muero diecinueve veces por las mañanas,
cada día igual
desde hace diecinueve años.
Alexandra Espinosa
 

Sei que viñeches para quedar porque por primeira vez a tristeza sobre a que escribo é a túa

Vienes para quedarte porque por primera vez escribo sobre una tristeza que no es la mía

 

sábado, 27 de outubro de 2012

Lo-li-ta





Sally Mann retratando as nosas vidas (pasadas...)

O que vos digo... escrever en castelán é facer unha redacción para o colexio... aquí vai. 



A los doce.

Niñas que podrían ser Lolita,/ que son Lolita y que son aún más terribles. Expresiones adultas, sensuales y amenazantes. En su casa de muñecas, muñecas ellas, tamaño natural, en el jardín de la casa de papá y mamá, urbanización blanca, suburbio limpio, sexualidad más que latente, latiendo.
A veces dolor de mala vida, las que viven entre el barro.
Las que se disfrazan de más adultas, o viven en un mundo de hombres que sabemos salvaje durismo, por ejemplo la vaquera.
Mi favorita quizás la niña que se pone una peluca, y camina cual fantasma, por delantede un cuadro de guerra.
A veces se acerca a Francesa Woodman a veces es Deborah Paauwe con mucho menos atrezzo y sin color alguno, el blanco y negro de estas fotografías tomadas con una vieja cámara de fuelle es antiguo, pero los años en los que las ha retratado ocupan toda la década de los ochenta.
Los doce, esa edad en la que aún no somos ni hemos dejado de jugar. Los doce de la naturaleza y los padres, la sexualidad y lo cotidiano vivido como algo raro: la rutina empieza a aparecer, las épocas del año junto con las estaciones empiezan a ser nuestras, no como antes, en la niñez que perdemos todo contacto con el tiempo rreal y la fiesta del pueblo, una vez al año ya no viene como una ola esperadísima pero inesperada, si no que vislumbramos cuándo aparecerá.
Los chores nos empiezan a apretar, el blanco nos empieza a quedar mal, sabemos cuándo olemos mal, que los animales sufren, que lo bueno es bueno y lo malo es feo, que los amigos son lo más importante, pero empezamos a entrever que dedicaremos toda nuestra vida a convertir algo mucho más efímero en nuestro centro, y a negar su naturaleza de muerte, y a derrochar toda nuestra energía en soñarlo. Es el momento vital en el que aparecen el sexo y el amor, que tratamos de ocultar con el disfraz, con nuestros pequeños juegos aún de niña, con nuestro sexo imberbe, y nuestra soledad onanista /hedonista.
Los ríos son grises, las casas en el árbol existirán para siempre en nuestro recuerdo, la voz le cambará a él, nunca olvidaremos ese verano.
Los vaqueros nos reúnen con el deseo de ser como ellos, de saltar por el río, de cabalagr como papá. De ser uno más, y como sólo ellos, de pertenecer.



sábado, 25 de febreiro de 2012

Faragullas de fío / Migas de hilo

Monelle me halló en el páramo en donde yo erraba y me tomó de la mano.
–No debes sorprenderte –dijo–, soy yo y no soy yo.
Volverás a encontrarme y me perderás;
Regresaré una vez más entre los tu­yos; pues pocos hombres me han visto y ninguno me ha comprendido;
Y me olvidarás, y me reconocerás, y me olvidarás.






[SCHWOB, Marcel,  El libro de Monelle, -aínda non se sabe qué edición. Fotoroubo atopado nun dos tumblr de Natasha Nanou; e debuxo de Monelle x Leonor Fini]

Malas


Lolita e Monelle viaxan mañá connosco. Felices!




Big girls don’t cry-yi-yi (they don’t cry)
Big girls don’t cry (who said they don’t cry?)
My girl said goodbye-yi-yi (my oh my)
My girl didn’t cry (I wonder why)